Bordado en el noroeste de Europa

Al viajar por Europa Occidental, es imposible pasar por alto Inglaterra y Francia. Estos países poseen una historia fascinante no solo en el desarrollo de la cultura, la pintura y la arquitectura, sino que también ocupan, por derecho propio, una posición de liderazgo entre los amantes del bordado.

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El arte del bordado llegó a estas tierras aproximadamente al mismo tiempo: durante la Alta Edad Media. Tras un proceso de adaptación, el bordado adquirió un encanto único tanto para los ingleses como para los franceses.

El bordado: un pasatiempo común entre los ingleses

Curiosamente, la afición por la artesanía en Inglaterra tiene su origen en la Iglesia. En el siglo XVI, los maestros ingleses eran conocidos en toda Europa por su habilidad para bordar colchas de altar, estandartes y vestimentas eclesiásticas con una perfección exquisita. Cuando el rey Enrique VIII rompió relaciones con la Iglesia católica en 1534, la demanda de los servicios de las bordadoras disminuyó drásticamente. Sin embargo, fue precisamente en este periodo cuando se intensificó el bordado de prendas seglares para los nobles y sus esposas, una tendencia que poco a poco se puso de moda. Ya durante el reinado de Isabel I, los vestidos, chalecos, casacas y accesorios ricamente decorados eran prueba de un buen gusto refinado.

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Era costumbre enseñar los fundamentos del bordado a las jóvenes, aunque con un matiz importante: la técnica dependía directamente del estatus social de la familia. A las clases más humildes les correspondía realizar patrones y puntadas sencillas, mientras que a las damas de alta alcurnia se les reservaban labores más complejas y sofisticadas. La maestría se alcanzaba gracias a un trabajo constante y al estudio diario de las sutilezas de este arte.

A pesar de que, por regla general, se considera una labor femenina, en Inglaterra todo el mundo borda: hombres y mujeres, niños y adultos, profesionales y aficionados.

Los motivos del bordado tradicional inglés son bastante diversos y, convencionalmente, se pueden dividir en dos grupos. El primero incluye la flora y la fauna, tanto las conocidas como las exóticas. El segundo abarca ilustraciones bíblicas y retratos de personas, desde figuras célebres hasta ciudadanos comunes.

El bordado suele decorar prendas de vestir (femeninas, masculinas e infantiles), sombreros, bolsos pequeños, pañuelos y carteras.9-266x300.jpg

En la vida cotidiana, los ingleses también prestan gran atención a los objetos bordados. En el hogar típico de cualquier provinciano, encontrará cojines, sábanas, tapetes para el tocador e incluso marcos bordados para cuadros y espejos grandes. A los ingleses les encantan los "interiores suaves" y el uso abundante de textiles, por lo que el bordado luce perfecto en cualquier habitación de una casa moderna.

Un capítulo aparte merecen las tradiciones del bordado en la vestimenta nupcial de las damas inglesas. Para decorar el vestido de novia se utiliza una técnica antigua: el bordado monocromático. Por lo general, se bordan motivos vegetales con hilo blanco sobre tela blanca, que nacen desde el corpiño y descienden hasta el dobladillo. Este tipo de bordado fue introducido en Inglaterra por la reina Catalina de Aragón, primera esposa de Enrique VIII. El estilo refinado y la elegancia de este método siempre han sido ideales para las novias.

Los ingleses rinden homenaje a las tradiciones antiguas mientras integran motivos contemporáneos en sus diseños bordados.

Tradiciones de bordado francesas

Los franceses son una nación de estetas, por lo que sus bordados parecen verdaderas obras de arte. Las artesanas utilizan innumerables técnicas para dotar a sus trabajos de perfección, elegancia y un chic inconfundible.

El más extendido y conocido es el nudo francés, una técnica que podríamos definir como delicada y romántica.

Las amantes de la moda francesas vieron por primera vez prendas decoradas con estos nudos en artículos procedentes de China, y supieron apreciar el gusto y la maestría de las bordadoras orientales. El pequeño nudo bordado terminó siendo bautizado como "francés", convirtiéndose en una parte integral de la cultura de Francia.vyshivka-francuzskimi-uzelkami-osnovy-masterstva_1-300x300.jpg

Con esta técnica se realizan trabajos volumétricos de gran perfección, capturando los matices más sutiles de color y ornamentación. A las parisinas actuales les encanta lucir prendas decoradas con bordado de nudos, lo que aporta al conjunto un encanto único.

Otra tradición medieval que resulta muy moderna es el bordado con cintas. Desde el lejano siglo XV, en Francia ha sido costumbre decorar los vestidos con cintas de seda brillante y piedras preciosas. El rey Luis XIV, el "Rey Sol", contribuyó enormemente al desarrollo de este arte: su traje resplandecía con pasamanería de oro y plata de pies a cabeza, e incluso sus zapatos iban bordados.

Hoy en día, los franceses, que aman y respetan su historia, no olvidan las tendencias de siglos pasados. Siguen decorando con cintas vestidos, blusas, sombrillas, pantallas de lámparas, sombreros y cuadros, entre otros.

El bordado es un arte que une países y continentes, embellece la vida moderna y regala la alegría de contemplar la belleza.

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