El arte del bordado es multinacional, pero cada país posee su color único que se transmite de generación en generación. Los hermosos patrones bordados no solo viajan dentro de un mismo país, sino que también cruzan fronteras, extendiéndose así fácilmente por todo el mundo.
La vestimenta bordada tradicional de Italia
Italia no se mantiene al margen del arte del bordado y de las técnicas únicas utilizadas para decorar prendas informales y festivas.
Imagínese como un ciudadano italiano común en la Edad Media y verá que su casa, su ropa e incluso sus zapatos están decorados con patrones brillantes, bordados mediante una técnica única conocida como “bargello”.
Este tipo de bordado se identifica por un patrón distintivo que se asemeja a destellos ocasionales, por lo que a esta manera de bordar se le llama a menudo “llama”. El patrón llena toda la superficie de la tela sin dejar espacios libres. Los colores fluyen de un tono a otro, formando así una imagen global. Al mismo tiempo, los ángulos de los distintos segmentos pueden ser tanto agudos como suaves.
Se cree que los viajeros y comerciantes llevaron el primer bordado bargello a Italia desde Oriente. Sin embargo, esto sigue siendo objeto de debate, ya que no existe información fiable al respecto.

No obstante, la mayoría de las mujeres italianas prefieren contar la romántica historia de amor de la princesa húngara que se casó con el heredero de la familia Médici. Su dote contenía prendas magníficamente bordadas que fueron adoradas por las mujeres de la Casa Real. Desde entonces, las artesanas italianas comenzaron a bordar sus piezas utilizando puntadas rectas estrechamente unidas entre sí.
Si un turista curioso quiere saber qué se puede bordar con la técnica bargello, los italianos sonreirán y dirán que no hay límites:
- blusas de mujer;
- faldas;
- camisas de hombre;
- bolsos;
- cojines;
- toallas;
- alfombras;
- diversos elementos de mobiliario tapizado;
- zapatos, etc.
Con el tiempo, el bordado bargello recibió un nuevo nombre: florentino, ya que Florencia es el lugar donde se fabrican estas prendas bordadas.
Existe otra técnica única específica de las artesanas italianas, conocida como la técnica de trapunto o bordado multicapa. Trapunto se traduce literalmente del italiano como “bordado”, mientras que en su traducción del latín significa “atravesar con la aguja”. La popularidad del bordado multicapa se remonta al siglo XVII y sigue vigente gracias a su belleza y elegancia únicas.
Utilizando esta técnica, las artesanas italianas bordan piezas sumamente interesantes y hermosas. El volumen se añade durante el proceso de bordado, cuando la artesana coloca hilos adicionales bajo el patrón para lograr el efecto deseado.
El bordado en Italia es una parte integral de la historia y la cultura del país, además de una mirada desde el pasado hacia el presente.
El bordado en Portugal y España
Los comerciantes dedicados al comercio de especias y telas preciosas llevaron el bordado a Portugal, así como a todo el Viejo Mundo. A diferencia de otros países europeos, Portugal se acostumbró a las prendas bordadas relativamente tarde, recién en el siglo XVIII. Al adentrarse en el fascinante mundo de los hilos y las agujas, las mujeres portuguesas adoptaron patrones orientales y los adaptaron a sus tradiciones culturales, creando una escuela de bordado única y añadiendo elementos delicados.
Los portugueses demostraron ser no solo personas de buen gusto, sino también buenos empresarios. Desde mediados del siglo XVIII, el bordado se convirtió en un producto nacional y, posteriormente, en una rama de la industria ligera.
En el bordado portugués solo se utilizan tejidos de alta calidad: lino, seda, organza y algodón. Por regla general, los patrones son vegetales o geométricos, bordados con hilos naturales a mano o mediante una máquina de bordar específica.
Las prendas bordadas que se usan solo en días festivos gozan de gran popularidad en Portugal. En la vida cotidiana, los portugueses prefieren cosas sencillas, como manteles o servilletas con elementos bordados a lo largo de los bordes del producto.
Al hablar de la tradición del bordado en España, es necesario mencionar que el país se distingue de todos los demás. En la vida cotidiana, los españoles casi no usan prendas bordadas, salvo en casos particulares.
La cuestión es que, para el turista medio, la tauromaquia resulta más interesante; por eso, los españoles no escatiman en bordados de oro y plata ni en terciopelo de calidad. Además, los patrones impresionan por su refinamiento y riqueza. Solo las artesanas con gran experiencia pueden dedicarse a confeccionar el traje de torero para evitar estropearlo, ya que debe cumplir su papel de forma brillante.
El bordado es también un elemento esencial del atuendo nupcial de una auténtica mujer española. Tradicionalmente, el vestido de novia español es de color negro, adornado con finos patrones que poseen un significado simbólico.
El arte del bordado es a la vez antiguo y moderno, ya que vive y se desarrolla según sus propias leyes, hace feliz a la gente y proporciona momentos únicos e impresiones inolvidables.
